El viernes 23 de octubre pasado, el Palacio de Gobierno de Bolivia fue el escenario donde el presidente Evo Morales suscribió el Memorando de Entendimiento con China y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para que su país pueda contar con su propio satélite, en un plazo no mayor a los 36 meses. Para ello, el líder boliviano anunció que se deberá implementar un plan de capacitación para profesionales que les permita manejar y administrar adecuadamente el proyecto tecnológico que en marzo del 2010 iniciará el proceso de construcción y lanzamiento con una inversión de 300 millones de dólares.
Bajo el nombre de Tupac Katari, como un tributo al líder indígena que en el siglo XVIII peleó por la independencia nacional y la defensa del patrimonio de Bolivia, el satélite permitirá a la nación desarrollarse económica, social y tecnológicamente, resaltó Morales. Para ello se conformará la comisión tripartita entre la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y los gobiernos chino y boliviano, para determinar el lugar y alcance de la órbita satelital. "Esta comisión dará lugar a la órbita en un proceso que es bastante complejo y bastante largo, porque se tienen que incluir arreglos con otros países que tienen sus satélites en lugares cercanos para ver el tema de interferencias", remarcó Roger Carvajal, viceministro de Ciencia y Tecnología de Bolivia. Simultáneamente se conformará la Agencia Boliviana Espacial (ABE) en la que participará una comisión interviceministerial, que será la encargada del funcionamiento de la comisión tripartita, que definirá la posición orbital y la coordinación de frecuencias del satélite.
Por su parte, Ecuador busca reemplazar sus satélites con globos aerostáticos, es decir, los sistemas espaciales con dirigibles de helio, para poder ofrecer telecomunicaciones, monitoreo de suelos y de eventuales desastres, vigilancia fronteriza y telefonía e Internet a zonas rurales alejadas o de difícil acceso. Para ello, y desde hace un año, científicos y militares ecuatorianos unieron esfuerzos para completar el proyecto denominado Plataforma de Gran Altitud (PGA), que por su diseño es pionero en Latinoamérica. El costo del desarrollo del proyecto es de 3,9 millones de dólares, un monto mínimo comparado con los 72 millones de dólares que destinó Chile para adquirir y poner en órbita su primer satélite en el 2010.
Uno de los científicos que participa en el proyecto PGA, Robin Álvarez, dijo que Ecuador "busca reemplazar un satélite geoestacionario con globos aerostáticos. La gran diferencia es que con este sistema no se necesitan plataformas de lanzamiento, porque es un simple globo elevado con helio". Asimismo, añadió que la idea es ubicar una red de globos "en la estratósfera (entre los 15 y los 20 kilómetros de altura) para que cumplan las mismas funciones que los satélites". El director del proyecto por el lado militar, coronel Edgar Jaramillo, afirmó que los globos tendrán unos 54 metros de largo, similares a los famosos Zeppelín. Las pruebas se llevarán a cabo en un pequeño aeropuerto andino que se encuentra cerca de la ciudad de Ambato, a unos 120 kilómetros al sur de Quito.