El parlamento argentino aprobó el proyecto oficial de promoción de la industria tecnológica de Tierra del Fuego, que se basa en el incremento de las tasas a los productos electrónicos importados. La norma busca dar un impulso productivo a la industria de Tierra del Fuego y atraer inversiones a la isla.
La iniciativa que ahora deberá ser ratificada por la Cámara de Diputados, elimina la exención de impuestos internos, el 26%, y duplica el IVA del 10,5 al 21% a los productos electrónicos e informáticos que no se fabriquen ni se ensamblen en Tierra del Fuego y provengan de países extranjeros. Para los impulsores del proyecto, la ley provocará un proceso de sustitución de importaciones que logrará mayor empleo argentino, pero enfrenta fuertes críticas por un posible encarecimiento del mercado. El proyecto comprende a las computadoras de escritorio (PCs), celulares, heladeras y congeladores, cámaras de fotos y video, calentadores y estufas eléctricas, televisores y microondas, entre otros.
“El lobby importador –sostuvo Enrique Martínez, presidente del INTI- puede confundir a la ciudadanía y con ella a funcionarios y legisladores, privilegiando una mirada de un país de consumidores sin industria, que ya hemos transitado y que es suicida. Una adecuada planificación puede permitir sumar tecnología a la industria pequeña y mediana nacional, para que atienda con holgura no sólo las necesidades de muchos componentes de la industria fueguina de bienes electrónicos de entretenimiento y de celulares. También la de sistemas como el boleto magnético o las antenas, conversores y transmisores para el futuro sistema de televisión digital, o tantas otras novedades electrónicas que se incorporan todos los días a la sociedad de consumo”.
Más adelante, Martínez sostuvo que es legítimo que buena parte de los recursos necesarios para el desarrollo “surjan de impuestos específicos a la importación de bienes del sector, que de ninguna manera podrían desalentar su uso, sino que son simplemente una transferencia de ingresos, pautada desde el consumo hacia la producción”.
La aprobación en el Senado se logró con 35 votos a favor, 6 en contra y 2 abstenciones. El oficialismo y los legisladores patagónicos dieron su voto afirmativo, mientras que se opusieron el radicalismo y los justicialistas disidentes, y se abstuvieron los radicales María Colombo de Catamarca y Alfredo Martínez de Santa Cruz.