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04.02.2012 / 00:10 HS.
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Videojuegos: Made in Argentina

En 2004, el mercado de videojuegos facturó 7300 millones de dólares solamente en los Estados Unidos, contando juegos para PC, consolas, celulares o como herramientas de marketing digital, según la Entertainment Software Association de ese país. Con la sociedad integrada por el grupo de comunicación francés Vivendi y la empresa estadounidense Activision nació un nuevo gigante de los videojuegos: Activision Blizzard. La transacción ascendió a 18.900 millones de dólares, y calculan que facturará 3.800 millones de dólares con juegos para computadora y con entretenimientos para Internet.
Producir un videojuego en EE.UU. cuesta entre 10 y 100 mil dólares aproximadamente. Los costos argentinos van de 1 a 20 mil, asegura Ezequiel Abramzon, responsable de New Media para latinoamérica de Disney, para explicar la radicación en Buenos Aires de esa compañía. Algunas corporaciones internacionales, entre ellas Disney, Cartoon Network y la francesa Gameloft desembarcaron en el país para desarrollar juegos, aprovechando el talento de los programadores locales y su bajo costo comparativo.
En 2006 las empresas dedicadas al rubro eran alrededor de veinte. Hoy son más de 50, según Javier Otaegui, titular de la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos de la Argentina. "Existen muchos nichos, mercados, juegos, géneros e inclusive franjas de calidad, que permiten acceder con títulos propios. Otra opción es trabajar como contratistas para estudios y publicadores internacionales aprovechando la coyuntura cambiaria", sentenció.
La generación de desarrolladores de videojuegos nacionales que prepara sus armas para competir en el mercado internacional tiene en promedio 25 años. La mayoría estudiaron computación en una universidad nacional o en un instituto terciario. Casi todos son hombres que viven en Buenos Aires, Junín, Rosario o Santa Fe, y muchos de ellos se dedican part time a su labor, sin abandonar otros trabajos que les resultan más rentables por el momento. Los hermanos Vairoli en la ciudad de Santa Fe, junto a Rubén Giorgis y los hermanos Jorge y Pablo Romero fundaron Digital Builders, una compañía dedicada a los videojuegos. En ella crearon Protöthea, un arcade espacial que llegó a la final de un concurso para desarrolladores independientes en la última Game Developers Conference. A pesar de no resultar ganadores, el grupo consiguió un contrato con Cartoon Networks, para desarrollar un juego basado en personajes de una serie, que se venderá en línea. La empresa se encargará de financiar el proyecto y los santafesinos percibirán regalías por las ventas del juego.
Otras opciones son los juegos a medida para clientes específicos, como los que desarrollan los miembros de  Sabarasa Entertainment, o los que venden juegos para telefonía celular. Sebastián Uribe, de Inmune Games, ya vendió algunos títulos para la compañía española Amena. “Hacer juegos para celulares es más fácil que para una PC. Se puede hacer productos con calidad competitiva y costos menores a los de Estados Unidos o Europa”. Una de las acciones más significativas del sector es el impulso a la 5º edición de EVA, la exposición anual organizada por la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos Argentina (ADVA), para desarrolladores, publicadores, y estudiantes. No solo cuentan con muestras de producción local, sector de stands, entrega de premios, y testeo de juegos internacionales, sino que por primera vez incorporarán Job Fair, un lugar para aquellas personas que estén interesadas en buscar trabajo referido al sector. “El objetivo es mostrar en el país que existe una creciente industria de desarrollo de videojuegos, y que los juegos son una forma importantísima de expresión cultural en el siglo XXI", comentó Santiago Siri, Secretario General de ADVA y responsable de  Fútbol Deluxe, el primer juego argentino en ser vendido en caja en el exterior.
Al igual que otros sectores de la industria cultural, como la música o los libros, una de las dificultades para el desarrollo lo constituye la piratería, que rondaba el 71% en el año 2006 a escala nacional, según datos de la Business Software Alliance, y del 36 % a nivel mundial. Por eso muchos intentan ingresar en el mercado internacional para recuperar la inversión en el desarrollo de un juego o evitar la piratería apuntando a juegos en línea donde se paga una suscripción periódica para jugar.

Algunos empresarios buscan complementar sectores aparentemente enfrentados como el cine, la televisión y los juegos. Así, apuestan a los lanzamientos de videojuegos —en diversos formatos— para acompañar los estrenos de películas, y viceversa. En relación a la televisión, muchos sitios de señales de cable, como Cartoon Network, trabajan para esta retroalimentación. Muchos de los juegos on line son pagos, pero han desarrollado otros para aumentar el rating de la programación de la emisora. "La estrategia de los videojuegos es calentar la pantalla por la Web, o generar tracción de la pantalla a Internet”, señala Felipe De Stefani, vicepresidente de Marketing de Cartoon Network para Latinoamérica. Así pasó, por ejemplo, con la película King Kong, y con las dos últimas partes de Matrix, de los hermanos Wachowsky. En sentido inverso, varios juegos inspiraron películas taquilleras, como Tomb Rider.

Fuentes: Clarín y Canal Ar

 
 
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