Existe una gran cantidad de emprendedores culturales pequeños y medianos en todo el país en condiciones de dispersión, débilmente articulados entre sí y con escaso apoyo oficial. Sin embargo, dichos emprendedores constituyen las manifestaciones mas genuinas de la diversidad cultural argentina.
La insoslayable contribución que las industrias de contenido cultural generan en las economias nacionales y el comercio internacional, es señalada cada vez con mayor notoriedad por diferentes expertos, y no siempre esa actividad está monopolizada por grandes empresas ni grupos multimedios, ni son éstos quienes garantizan tres elementos que consideramos claves: desarrollo, diversidad y federalismo.
Los emprendedores culturales requieren canales alternativos de comunicación y difusión que promuevan un mayor alcance para sus productos. El Laboratorio de Industrias Culturales considera prioritario promover la asociatividad como modo de hacer frente a las dificultades de mercadeo, distribución y ampliación de horizontes, y en tal sentido editó CAJA DE HERRAMIENTAS, una colección de módulos de formación para PyMEs de base cultural.
La capacitación implica un intercambio de saberes que no necesariamente impone un emisor activo frente a un receptor pasivo. Por el contrario, cuanto mayor sea la posibilidad de compartir experiencias mejor será el resultado a obtenerse.
Pero, ¿qué pasa cuando el deseo es llegar a la mayor cantidad de destinatarios posible, y éstos se encuentran diseminados por todo el país, de norte a sur y de este a oeste, y la idea es que sigan donde están, porque de la ubicación donde estén tambien depende el éxito del proyecto? Se trata de generar una política específica que atiende una demanda central: instancias de capacitación, acceso a la información, nociones básicas de gestión, administración, financiamiento y comunicación para los proyectos.