A cuatro años de la celebración del Bicentenario de la Revolución de Mayo, se han puesto en marcha diversos actos y eventos que apuntan a repensar, actualizar y dotar de contenido la celebración de la efeméride fundacional de la patria. Una de las variables que afecta los próximos festejos de 2010 es, precisamente, la celebración del primer Centenario. Es decir que, respecto de la elaboración de un discurso público, acaso figure como antecedente directo del 2010 no tanto 1810 sino 1910. Fue el 25 de mayo de 1910 cuando el Estado le imprimó a esa fecha una fisonomía particular, de gran festividad. Monumentos públicos, desfiles, huéspedes internacionales, toda una parafernalia orientada a reivindicar la Argentina grande de la generación del ’80 que coronaba sus logros en 1910.
Desde el área de investigaciones del Laboratorio de Industrias Culturales pensamos que era necesario darle un contenido federal a la celebración del Bicentenario. En el curso de las últimas décadas, la Argentina ha experimentado procesos, frecuentemente traumáticos, que han producido fuertes discontinuidades en la historia del país y de sus actores sociales. Estas rupturas han afectado profundamente las prácticas y representaciones de éstos últimos y han puesto en crisis los marcos de referencia establecidos y las certezas y convicciones sobre las que se fundaba la vida cotidiana y los proyectos de vida individual y familiar.
Uno de los legados de la crisis que hizo eclosión en 2001 ha sido un replanteo, todavía difuso, de problemáticas relativas a la identidad nacional. Desde diversos campos comienzan a generarse interrogantes acerca de nuestra historia, nuestro presente y nuestro futuro como colectivo nacional, como lo atestigua, entre otros ejemplos posibles, el renovado interés por los libros y programas de divulgación histórica, que obtienen altas cifras de venta y audiencia.
La proximidad de Bicentenario ofrece una oportunidad privilegiada para profundizar el análisis sobre el imaginario acerca de la identidad argentina. En línea con la rehabilitación y puesta en discusión de ciertos principios de referencia nacionales que tienen que ver con la elaboración de una identidad colectiva promovidas por la Secretaría de Cultura, el presente proyecto está orientado a explorar las principales representaciones entre diversos segmentos de la ciudadanía.
Esta investigación apunta a observar este aspecto desde las provincias, no desde un saber experto que restaure lazos tradicionales de cada zona con la unidad nacional, sino desde sus habitantes y sus prácticas cotidianas.
En una primera etapa, se realizaron reuniones de reflexión en centros urbanos y entrevistas a figuras claves de la cultura y otros campos, en los siguientes territorios: Córdoba, Rosario, Tucumán, Ciudad de Buenos Aires y Santa Cruz.